La autodestrucción de la izquierda. Parte II: Los intelectuales y los políticos

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Noam Chomsky

Los apodados como "intelectuales", esas figuras que supuestamente por sus conocimientos e incluso por su integridad moral velan por mantener un discurso crítico con el poder o poderes que rigen nuestra sociedad, para que no devengan en tiranías, suelen ser un mito más que se construye y mantiene en la organización social. Siendo su papel real no ese indicado, sino aquel en el que simulan hacer esto, pero hacen lo contrario, fortalecer y salvar a los poderes que dicen criticar. Si continuamos con la entrevista a Jean Bricmont que comentábamos en la Primera parte, vemos que nos habla sobre ellos, los intelectuales:

El problema con los intelectuales es que les encanta pretender que son críticos del poder cuando en realidad lo legitiman. Por ejemplo, lamentarán que nuestros gobiernos occidentales no hacen lo suficiente para promover nuestros valores (a través de intervenciones y subversiones), lo que, por descontado, refuerza el concepto de que “los nuestros” o “nuestros gobiernos” hacen eso de buena voluntad, algo de lo que conviene dudar, como trato de explicar en mi libro.

Estos intelectuales en ocasiones son criticados, ¿pero por quién? En general por figuras marginales, creo. Siguen dominando en los medios de comunicación y en la esfera intelectual. 1

Esto ustedes creo que lo han visto multitud de veces en esos debates o tertulias aburridísimos que no aportan nada salvo el ser el modo de ganarse la vida de gente que lo único que hace es la pelota y el ridículo. Bien, son los medios corporativos y esa es su deplorable función. Sin embargo, el problema no se queda ahí, porque tenemos intelectuales reconocidos y considerados realmente críticos con las estructuras de mando, político y económico, que también se prestan a ello. Basta ver la actitud que ha tenido el lingüista y analista político norteamericano Noam Chomsky con la que se llamó como "Primavera Árabe". Término este que fue puesto en escena por los neocón, alabando el papel de George Bush hijo en Oriente Medio en el año 2005 y resucitado cuando se preparó esa gran campaña de recolonización de esta zona mencionada y del norte de África conocida como "Primavera Árabe", y luego, cómo no, asimilado por la izquierda. 2 Para él (Chomsky) esto era algo fantástico que no había visto en tiempos, unas movilizaciones populares masivas exigiendo libertad, democracia y justicia social, ahí es nada. La realidad, menos ideal, mostraba un retrato completamente diferente: preparadas años atrás estas revueltas por la Administración estadounidense bajo la directrices de las corporaciones y siguiendo ejemplos de estrategias exitosas preparadas por ellos, como la de Otpor en Serbia. 3 Además, se echaría mano de organizaciones muy violentas e intolerantes, como los Hermanos Musulmanes o la propia Al Qaeda, para lo que el engaño no consiguiese, lo lograse el uso de la fuerza. Les recomiendo la siguiente información sobre el Origen de la "Primavera Árabe".
Hasta tal punto han ido intelectuales como Chomsky y otros, que se niegan a reconocer esa evidente realidad y se mantienen en esa imaginaria historia que les reconforta. Afortunadamente siempre habrá personas que velen por contar los hechos tal y como fueron, no según convenga. Dan Glazebrook reflejaba la disparatada e irresponsable conducta y postura del lingüista estadounidense:

…en una entrevista con la BBC, a un mes ya de rebelión -y, sobre todo, a solo cuatro días antes de la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU 1973 y del comienzo de la guerra relámpago de la OTAN- él [Chomsky]eligió calificar a la rebelión como "maravillosa". En otra parte el se refirió a la toma de la ciudad del este de Libia, Bengasi, por bandas racistas como "liberación" y a la rebelión como "inicialmente no violenta".4

La tozudez de intelectuales tal y como el estadounidense Chomsky en mantenerse en esa postura, por ejemplo en la entrevista con Dan Glazebrook, 4 que lo que realmente hizo y hace es justificar una agresión militar externa contra un país soberano alterando la realidad a su capricho, nos hace ver que los intelectuales de izquierda lo mejor que podían hacer muchas veces es simplemente no inmiscuirse; pues, como lo hacía ver Jean Bricmont, se convierten en legitimadores y valedores de los grandes magnates al reflejar incluso supuestas buenas intenciones donde solo hay intereses económicos y políticos.
Así, lo que ocurrió en Libia nada tuvo que ver con una revuelta popular y pacífica. Fue una insurrección promovida desde el exterior muy violenta, ya desde el comienzo, largamente preparada durante años. Tal y como los mismos hechos atestiguaban:

La realidad muestra que los "manifestantes" eran en realidad insurgentes fuertemente armados que arrasaron secciones enteras de las paredes de hormigón armado de una base militar de Bengasi, y después se hicieron con el control de artillería pesada y de vehículos blindados antes de apoyar a los rebeldes armados en las ciudades y pueblos cercanos. 5

La actitud de estos "manifestantes", en verdad mercenarios, no se hubiese tolerado en ninguna parte del mundo, pero aquí, en Libia, los intelectuales querían que comulgásemos con ruedas de molino.

En realidad, la imagen completa de "manifestantes pacíficos siendo masacrados" estaba invirtiendo la realidad. De hecho, Forte indica, los rebeldes "quemaron comisarías de policía, entraron por la fuerza en los edificios de los servicios de seguridad, atacaron oficinas del gobierno y quemaron vehículos" desde el mismo comienzo, a los cuales las autoridades respondieron con "gas lacrimógeno, cañones de agua y balas de goma -muy similar a los métodos frecuentemente usados en las naciones occidentales contra manifestantes mucho más pacíficos que carecen del elemento de sedición". Solo una vez que los rebeldes habían ya ocupado los edificios del ejército en Bengazi, robando sus armas y empezando a usarlas contra las fuerzas del gobierno, las cosas empezaron a intensificarse. 6

Tenía que ser precisamente un rival de Gadafi, el presidente de Uganda Yoweri Museveni, el que con el sentido común que les faltaba a otros expresaba lo sucedido de forma bien clara y cómo se debía actuar:

Cuando los alborotadores están atacando las comisarías de policía y las instalaciones del ejército con el objetivo de tomar el poder, entonces no son ya manifestantes; son insurreccionistas. Tendrán que ser tratados como tales. Un gobierno responsable tendría que hacer un uso razonable de la fuerza para neutralizarlos. 7

Un comportamiento similar, es decir, intentando cambiar la realidad e inventando un discurso de acuerdo o más acorde a interese particulares y a lo que decían los medios de comunicación corporativos, seguían destacados intelectuales de la izquierda alternativa española, como son Pascual Serrano o Juan Carlos Monedero. En un escrito realizado por ambos: Que el miedo al imperio no nos paralice, publicado en Rebelión (Una página creada a propósito para controlar y engañar a la gente de izquierda, donde se mezclan artículos de calidad -ej. de Dan Glazebrook- para servir de gancho, con otros cuyo objetivo es confundir y desactivar a las personas y colectivos sociales. Como han hecho con el movimiento que se oponía a la guerra en Libia o Siria) indicaban:

"Los levantamientos populares que se están sucediendo en los países árabes abren sin duda la peligrosa posibilidad de que despierten, e incluso faciliten, la intervención de las potencias occidentales vía OTAN, con la consecuente tragedia de ocupación, crimen y atropello a la soberanía que caracteriza las intervenciones de la Alianza y los Estados Unidos.

Muy inteligentemente los gobiernos europeos han abandonado a los dictadores una vez comprobado que no pueden seguir manteniendo la farsa.
Mubarak, Ben Ali, Gadafi, escogieron un camino contrario a los intereses de sus pueblos y fueron arrastrados por el viento popular." 8

Bien, en el primer párrafo tienen razón muy parcialmente, ya que no hubo levantamientos populares prácticamente en ningún país, salvo algo que se vio en Bahréin o Arabia Saudí, más por imitación de lo que supuestamente estaba ocurriendo en otros países que por una inicativa preparada y propia de la gente de allí. Para comprender y comprobar esto que digo ver el artículo que he enlazado antes sobre El Origen de la "Primavera Árabe". Además, en el segundo párrafo no aciertan a ver lo que estaba pasando. Los líderes occidentales, nuestros tiranos, utilicemos la palabra apropiadamente, no abandonaron al verse en una farsa; abandonaron y atacaron a estos gobernantes porque estaban haciendo cosas que no les gustaban, especialmente Gadafi. Habían cometido el delito de buscar la independencia económica de África, encabezados por el líder libio. Recomiendo estos dos artículos, sobre la figura de Gadafi y lo que estaba ocurriendo en el continente africano: Muamar Gadafi: luces y sombras y La guerra de occidente contra el desarrollo africano continúa. El tercer párrafo, al menos en el caso de Gadafi, es completamente falso. Si algo hizo su gobierno desde su llegada, tras una revolución real, fue mejorar la calidad de vida de los libios, hasta convertirlo en el país más desarrollado de África y mejor en muchos aspectos a la propia España ( ver este enlace: Una comparativa entre la democracia en Libia durante la época de Gadafi y la de España). 9
Como ven, la actitud de los intelectuales de izquierda es más perjudicial que beneficiosa, porque en vez de aportar buen juicio y una opinión rigurosa, justa y equilibrada, llevan a cabo una estrategia bastante reprobable: timorata, no atreviéndose a denunciar claramente las falsedades vertidas por los grandes medios de comunicación, y participando en los argumentos de la justificación para una agresión militar en vez de exponer claramente tanto su falsedad como su ilegalidad; además de ver buenas intenciones y buen fondo donde no lo hay, ya que quienes dirigen nuestras sociedades, especialmente los dueños de las corporaciones, no se mueven por motivos altruistas o humanitarios, sino por intereses egoistas de ambición de poder y codicia. No es extraño entonces que en occidente la izquierda lleve naufragada décadas, sin ser capaz de dar ninguna solución ni a los problemas nacionales ni, por supuesto, a los internacionales.
Como indica Bricmont, estos intelectuales de izquierda y sus actitudes son criticadas por otros intelectuales y analistas, pero tales denuncias y críticas serán censuradas por los medios de comunicación: los corporativos y los "alternativos" que mayor fuerza económica y de difusión tienen (que por algo la tienen).
En relación a los políticos, tenemos un caso muy ilustrativo y que va a servir de ejemplo de si la izquierda tiene alguna posibilidad futura, es del de Jeremy Corbyn en Gran Bretaña. Aquí estamos ante un caso en el que las bases del partido han elegido a una persona que supuestamente no va a seguir los pasos nefastos de personas (o personajes) como Tony Blair y que tienen, parece ser, un historial de pensamiento y de acción anticolonial. Y esto es bueno verlo y testarlo, porque que en occidente aparezaca una figura política que ocupa un cargo de relevancia y puede ocupar una presidencia tan importante como la británica y que sea realmente anticolonial, sería una maravillosa novedad. Tal vez demasiado maravillosa para poder ser creída.
Corbyn y su partido, los laboristas, están aparentemente en una difícil situación: apoyar la estrategia de (supuesto) ataque al ISIS en Siria e Irak o no hacerlo y quedar como indecisos o incluso cobardes. Sin embargo, como aclara Christof Lehmann (uno de los mejores analistas políticos del mundo), la solución es más sencilla. 10 Más sencilla si se tiene la intención de actuar de forma honesta y valiente. Esta es:
– Mostrar con claridad, rigor y sinceridad el papel de su país en el fomento de la violencia en Siria y en esa organización mercenaria que es el ISIS. Como creo que conocen, Roland Dumas, que fue Ministro de Exterior francés, denunció públicamente como altos cargos británicos le propusieron dos años antes del ataque sobre Siria participar en el plan que tenían preparado contra este país. Él lo rechazó. Del mismo modo, pueden denunciar que la destrucción de Irak ha posibilitado todo esto y no de forma indirecta o involuntaria, sino bien premeditada y pensada, tal y como se explica en el anterior enlace sobre el ISIS.
– En relación a esta participación internacional en estos bombardeos hay algo que curiosamente rara vez se plantea en occidente: ¿Qué legalidad hay para llevar a cabo tales acciones? Esto muestra y demuestra nuestras escasas convicciones sobre el respeto al derecho internacional y, en definitiva, a la libertad, la democracia y la paz, que van ligadas al primero. Corbyn puede denunciar que su país no es quién para bombardear en ninguna parte del mundo, ya se vio lo que hizo tantas veces antes: Irak, Libia…, y a que el Gobierno legítimo de Siria no le dio ningún permiso para hacerlo. ¿Cómo veríamos que Irán viniese a Inglaterra o Francia a bombardear estos países sin que nadie le invitase, solo porque le dio la real gana de hacerlo? Creo que lo veríamos mal.
La solución al problema de la violencia en Siria, al de la violencia terrorista islamista en general, es en verdad simple. Basta dejar de apoyar a estas organizaciones, de alimentarlas, de entrenarlas, de armarlas; pero, y aquí está el pero, entonces el poder económico, industrial y financiero, occidental perdería una de sus bazas principales para imponer sus criterios e intereses en el mundo sobre sus rivales (fundamentalmente las compañías rusas y chinas). Aquí debería estar el papel y la labor de Corbyn y de su partido laborista, aunque tengo la impresión de que no van a estar por la labor.

PS:
Las críticas, justificadas, que aquí se vierten contra intelectuales de la talla de Noam Chomsky o también Pascual Serrano, no tienen como fin desprestigiar su obra, que merece ser leída, sino hacer una observación necesaria hacia cierto comportamiento reprobable en no contar o en adulterar unos hechos, meridianamente claros, sobre aspectos relevantes de la política y la economía internacional, con unos efectos muy perniciosos sobre otros seres humanos como nosotros.

Relacionado con este artículo tienen este otro: El papel de los progresistas occidentales en la recolonización de África.

Notas:
1. La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias. Entrevista a Jean Bricmont. Público. 25.11.2015.
2. Charles Krauthammer.The Arab Spring of 2005.The Seattle Times. 21.03.2005
3. Tina Rosenberg. Revolution U. Foreign Policy. 17.02.2011.
4. Dan Glazebrook. Libya and the manufacture of consent. Al-Ahram, noviembre, 2011.
5. Tony Cartalucci. US Libyan policy: zero legitimacy. Land Destroyer.
6. Dan Glazebrook. "Slouching towards Sirte" review. Divide and Ruin. 2013. p. 74
7. Maximilian Forte. Slouching towards Sirte. NATO´s war on Libya and Africa. Baraka books, 2012, p.285.
8. Pascual Serrano y Juan Carlos Monedero. Que el miedo al imperio no nos paralice. Rebelión. 27.02.2011.
9. Mikel Itulain. El "Déjà vu" de Pascual Serrano. ¿Es posible la paz?, 2.9.2013. Enlace
10. Christof Lehmann. Corbyn’s Syria Quagmire: Testing Labour’s Honesty. nsnbc.me. 28.11.2015.

Publicado por

Mikel Itulain en

19:49 6 comentarios:

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