En recuerdo del 9 de mayo. Día de la victoria de la URSS sobre el nazismo alemán.

La URSS padeció terriblemente para vencer al nazismo. La Unión Soviética sufrió 8.860.400 muertos entre junio de 1941 y mayo de 1945, y cerca de 2,5 millones de soldados fueron dados de baja por invalidez. En total unos 26,6 millones de soviéticos, en su inmensa mayoría civiles, murieron durante el conflicto. Según un estudio publicado por el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, a finales de la década de los 90. En la Unión Soviética unas 17.000 ciudades y 70.000 pueblos fueron devastados, así como el 70 % de las instalaciones industriales y el 60 % de los medios de transporte. Estas cifras dan idea de la magnitud de la catástrofe que supuso la agresión alemana contra la URSS. Esta agresión no solo se explica por causas económicas y políticas. Las ansias genocidas de los alemanes contra la URSS era consecuencia del anti-comunismo visceral, de la incitación a la agresión permanente contra la URSS (desde el minuto 1 de su existencia) por parte de todos los gobiernos de Europa, y los EEUU. Hay que recordar que los primeros 5 años de existencia de gobierno soviético, la “República Soviética Federativa de Rusia” (el primer nombre que adoptó el país soviético), sufrió una guerra de agresión de 10 potencias (incluido EEUU) , que la historiografía oficial llama, mentirosamente, “guerra civil”. Que siguió, sin un minuto de respiro a la I Guerra Mundial. Y que la devastación en aquel periodo no fue menor , (solo de hambre murieron 20 millones de personas, y las cifras de muertos por la guerra no serían inferiores a 10 millones), que la que hubo, posteriormente, con la invasión alemana.

En resumidas cuentas toda la política de las potencias europeas y EEUU estaba movida por el deseo de hacer desaparecer al pueblo soviético y sus conquistas sociales y económicas mediante el genocidio. A la vez que repartirse su territorio y sus riquezas naturales. Tal odio obedecía a las creencias racistas y colonialistas, que había imbuido de siempre a las élites de los pueblos anglosajones, y que los alemanes habían copiado, con su mitología sobre “la raza aria”. No muy distinta de la doctrina del “destino manifiesto”, que es la idea básica de la política exterior de EEUU, desde hace mas de un siglo. Se debía, también, a el darwinismo social y la eugenesia, por los que, al verse a si mismos como superiores, tal como se habría demostrado “científicamente” (todo una patraña, pero que era la Gran Cultura del momento, que se enseñaba en las universidades), los alemanes se creían con derecho a conquistar las tierras de los “sub-humanos” eslavos, y tratar a estos como esclavos. Conviene recordar que cuando los nazis llegan al poder , para efectuar su programa de eugenesia (eliminación de población considerada inferior) mandan científicos a informarse de los programas de esterilización e internamiento de personas, consideradas “desecho social”, que ya, desde muchos años atrás se venían haciendo en los países nórdicos, Inglaterra y EEUU. Al militarismo, al que se consideraba  baluarte de la cultura de un pueblo superior. Y a el ocultismo y el irracionalismo mas delirantes. Todos los gobiernos de las democracias capitalistas, de América o Europa, así como de los fascismos, (como los de Italia, Alemania y Japón en el momento del ataque a la URSS) han profesado (y profesan) obediencia ciega a sociedades secretas ocultistas, de uno o otro signo. Las cuales tienen en común su odio al pueblo (al cual siempre consideran inferior a una élite superior de iniciados), su anti-comunismo visceral, y la consideración de que las guerras son el medio perfecto para conseguir sus fines. Este solo hecho demuestra que las “democracias” son una farsa. Se elija a quien se elija en las elecciones “libres” siempre ganan los mismos: los que se sientan detrás del trono … El odio anti-soviético del régimen alemán no era, por tanto, distinto, a el de las llamadas democracias occidentales. Ni sus métodos tampoco. Durante los años 30 Francia e Inglaterra estuvieron apoyando el rearme alemán, y permitiendo el expansionismo de Hitler. Porque lo veían como un ariete para demoler la URSS. Dieron la puñalada por la espalda a la República de España y a Checoeslovaquia. Todo estaba permitido (por el espíritu del tratado de Munich, entre los fascismos de Alemania e Italia y las democracias de Francia e Inglaterra), con tal de hacer desaparecer a la URSS, y el comunismo. Para conseguir tal objetivo no se detendrían en provocar los millones y millones de muertos que hiciesen falta. Un camino análogo seguía Japón en Asia. Los regímenes democráticos de occidente y fascistas fueron como una mano que se apoyaba en la otra para un único fin: estrangular la URSS. De la misma manera que años antes demócratas y los primeros nazis (los Frie Korps, paramilitares de extrema derecha) habían sido aliados para ahogar en sangre la revolución spartakista en Alemania. Nadie habla de los 100000 comunistas que fueron asesinados de 1918 a 1921 por el gobierno socialdemócrata de la república de Weimar, sirviéndose de los paramilitares de extrema derecha, para “impedir que Alemania se convirtiese en otra Rusia” (como decía el socialdemócrata Nosque). Por otro lado Hitler era un admirador confeso del Imperio Británico. Al cual pretendía imitar en su “marcha hacia el este”. Le veía como una muestra de la “cultura superior” de los pueblos de raza blanca. Los métodos del nazismo no fueron muy distintos a los de los colonialistas ingleses y franceses en sus respectivos imperios. La URSS fue atacada en un emblemática fecha (la noche del 21 al 22 de junio de 1941, la del solsticio de verano), elegida por los alemanes, llevados por su enfermizas creencias ocultistas. El salvajismo y la brutalidad de la agresión alemana contra la URSS, demuestra que toda la “gran cultura occidental”, (en la que se inscribe la alemana) no se basa nada mas que en la matanza y la sed de sangre. Eso es lo que va a legar a la historia. El fariseismo y la bajeza que caracteriza a las democracias occidentales se demuestra en el hecho de que del 22 de Junio de 1941 al 6 de junio de 1944 (fecha del desembarco de Normandía), los “poderosísimos” ejércitos de las democracias occidentales, no intervinieron para crear el segundo frente, que los soviéticos tan desesperádamente pedían para aliviar la presión que sufrían. Es decir, estuvieron dejando que la URSS se desangrase y su pueblo sufriese terriblemente, con el anhelo de que ganase la bestia alemana, con la que repartirse el botín. Pero para su desgracia (y fortuna de los pueblos del mundo) fue la URSS la que venció al salvajismo de la “cultura europea” . El nazismo no es una negación de ésta: es su verdadero rostro. El cual para mejor cumplir sus fines, se pone la careta “de la democracia” (cuando le conviene). Desembarcaron para quitarle la victoria completa a la URSS. La que podría haber traído la liberación de Europa hasta Portugal.

Dando un salto en el tiempo hasta este 9 de mayo, viendo la política de los países europeos, EEUU y otras potencias con respecto a Rusia vemos que la situación si ha cambiado es a peor. No solo por la debacle que supuso la desintegración de la URSS. Sino por el refinamiento al que ha llegado la cultura occidental en su capacidad para hacer la guerra, neutralizando cualquier posible oposición. Si el nazismo es la mas acabada expresión de ésta, los científicos, al servicio de las élites, no han parado de perfeccionarlo. Ahora no se justifica las guerras en base a explotar las riquezas de otros pueblos, ,considerados inferiores, (aunque este es su verdadero fin), sino a que es necesario “llevar la democracia”, “hacer una intervención humanitaria”, “hay que luchar contra un tirano que está masacrando a su pueblo”, etc, etc, etc. No se apela, en los medios, al sentimiento de pertenecer a una raza superior, sino al sentimentalismo acrítico que se excita con imágenes de niños, que sufren bajo  (supuestos) ataques químicos (como se hace con los montajes sobre Siria). No se justifica nuestra pertenencia a una (supuesta) cultura superior en base a argumentos raciales (aunque tampoco faltan) sino que se arguye sobre “nuestros valores democráticos”, “nuestra creencia en los derechos humanos”, “en nuestro anhelo de ser libres” … Ya no se hipnotiza en concentraciones de masas, sino que se miente sibilinamente en los medios, sin mas credibilidad de la que se auto-otorgan como (supuestos) representantes de la “libertad de expresión”. Todo este arsenal del nazismo perfeccionado es el que se está utilizando para la nueva guerra contra Rusia. Es un escándalo, nos parecere miserable, que no se hable de genocidio, de un auténtico holocausto, cuando se menciona (¡si es que se hace!), el sufrimiento del pueblo soviético a causa de la agresión alemana. Nos parece indignante, y una mentira, el 90% de la historiografía oficial (la cultura occidental de la que hablábamos) sobre la 2 guerra mundial, en la que se presenta a la URSS, o como el agresor, o como un aliado de Hitler. Nos parece miserable, que se lave el cerebro de las nuevas generaciones, presentando a los EEUU y los aliados occidentales como los artífices de la victoria sobre el nazismo, sin mencionar que la URSS fue la que derroto a  Alemania . (¡ Francia vencedora de la Alemania nazi, cuando lo que hizo fue colaborar con ella! – si había franceses resistentes eran los del Partido Comunista). Cuando, si hicieron algo EEUU y sus aliados fue cruzarse de brazos (esperando que Hitler ganase a la URSS, para después pactar con éste), e intervenir solo al final, cuando la suerte ya estaba echada. Denunciamos que el relato que se está construyendo sobre la 2 Guerra Mundial tiene un fin político: rehabilitar al nazismo y justificar una nueva agresión contra Rusia. Esto lo estamos viendo en Ucrania. La rehabilitación del nazismo ucraniano se hace en base a llamados a la “reconciliación”, “la paz”, “seguir el camino europeo”. Y es la otra cara de la bestialidad criminal del régimen de Kiev contra la población rusa, que se ha alzado en las repúblicas de Donets y Luganks, y llegado el caso contra su propio pueblo. Régimen de degenerados y lumpen, instaurado por una agresión encubierta de la OTAN, y que no se para de justificar “en los valores europeos”. Toda esta historiografía oficial no se puede separar de la política de cerco y agresión que la OTAN está llevando contra Rusia. La OTAN está preparando el mismo tipo de guerra de genocidio contra Rusia que la que llevo adelante Hitler. La historia dirá si acaba igual que su predecesor. Ante esta situación solo queda tomar partido.

En recuerdo del sufrimiento del pueblo soviético

Viva el 9 de mayo, fecha de la victoria de la URSS sobre el nazismo alemán.

Nunca olvidaremos a nuestros héroes.

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