Ingeniería social: la población como objetivo de la guerra imperialista (III)

Los ciclos de acumulación corresponden  al preludio de las guerras. Pero esta hipótesis parece anticuada. También el hecho de que la preparación de la guerra (industria de armamentos, y tecnologías de doble uso), parece  “obsoleta” (como mecanismo de acumulación), para el actual curso de la economía capitalista. Que se caracteriza por la ingeniería financiera y la economía de casino. Esto, desde nuestro punto de vista es falso. Aunque, son factores de la realidad presente, a tener en cuenta.  Por otro lado, muchos anti-militaristas basan su propaganda en el contraste hiriente entre el gasto militar y el  social, en los presupuestos del estado. La preparación de la guerra es cara, y la guerra, propiamente dicha, también. Pero para las élites, es el mejor negocio.Y no solo eso. Toda la política “de paz” no solo es preparación para la guerra, es “guerra”. Todo el modo de hacer política está copiado de la propaganda de guerra, de la manipulación de la opinión pública mediante las estrategias de las guerra psicológica, del control de las masas mediante la estimulación a través de los medios (con el fin de que la población se convierta en un mero agregado de individuos, llevados por los instintos mas primarios, lo cual la convierte en una presa fácil de la “ingeniería social”).  La manipulación de las variables del ambiente social (unos ingresos que apenas llegan para vivir, una inseguridad existencial permanente, el impacto de las drogas y demás adicciones etc, etc etc), atentados de falsa bandera, … Toda esta ingeniería social, esta manipulación de la población, tiene un objetivo: el control de la población mediante el trauma. Se busca  el impacto de la experiencia traumática en el estado mental de los individuos, y en base a ello, dirigir su comportamiento social, en la dirección que interese, en cada momento. Todo esto ha sido aprendido por las élites en las guerras, y armadas con esta ciencia de la manipulación de la conducta, las clases burguesas de todos los países, con sus  dirigentes económicos y políticos constituidos en una suerte de estado mayor,  hacen la guerra   contra la población. Una guerra encubierta y con armas de tiempos de paz, pero guerra al fin de al cabo. El caso es que esta guerra, para tiempos de paz, y que se basa en la  ingeniería social, como todas las guerras,  cuesta financiarla. A tal fin existen las facultades de ciencias sociales, políticas, antropología, psicología,  y de las otras  ciencias  “humanísticas”, institutos como el de Tavistock,  y todos los demás centros de investigación públicos y privados  que investigan en estos campos. A todos estos tanques de pensamiento nunca les falta el dinero para sus investigaciones. Sus suposiciones sobre las bases de la conducta humana son muy simples. Por un lado estarían   los instintos mas básicos  – sexo, supervivencia, etc –  y  por otro la “agresión”.  Siendo esta el principal motor del comportamiento humano, según los preceptos de tal ciencia. Tal trabajo de ingeniería social no es en balde.  Revierte sus beneficios económicos y políticos a  las élites, a través del marketing político y económico. El principal laboratorio de estas ciencias ha sido la guerra (ver la historia del Instituto Tavistock). Hay que destacar como  los grupos marginales, “innovadores”,  inconformistas  y  de supuestos revolucionarios , han sido la vanguardia de este ejército en su ataque a la población. Los  grupos de  “izquierda” de los 60/70/80 han sido los cobayas , sus ambientes “marginales” han sido el laboratorio, donde se ha hecho el experimento  social que, tenía por fin,  crear  un imaginario o concepción del mundo, que interesaba a las clases burguesas. Y desde estos ambientes “marginales” se ha hecho todo un trabajo de marketing (político, social, educativo, cultural…), por parte de las élites del capitalismo,  para  generalizarlo entre la población. Cuando, se dieron cuenta, que  el antiguo se les había quemado y necesitaban  un recambio.  Por ejemplo, a través de la doctrina del género . O la teoría ultra-reaccionaria del reparto igualitario de Proudhon (no tengas jefes, trabaja para ti mismo, la política es el problema no la solución,, etc), que es la base  de la sociedad de los  empresarios, la sociedad de las clases medias que propaga el liberalismo y la  derecha mas retrograda. Por ejemplo, con las propagación de las recetas organizativas perfectas para la democracia perfecta, horizontalidad, asamblearismo, transversalidad social, identificación emocional con las (fantasmales) nueva clases medias emergentes, negación de la existencia del proletariado, etc.  Todas las ideas básicas de la revolución conservadora de Reagan y Thacher primero se presentaron en estos ambientes “marginales” como libertarias, anti-sistema, etc y después se propagaron al resto de la sociedad a la manera de una “onda de choque”.Haciéndose aceptables a la mayoría de la población de ideas “progresistas”,  en la medida en que se  presentaban como una “oposición”, una “contra”,  a la minoría “retrógrada”, “inmovilista” … Todos este esquema de control social  se ha diseñado estudiando el  síndrome de estrés traumático de los soldados que habían padecido las circunstancias extremas de la guerra. Del estudio  del comportamiento humano bajo las circunstancia extremas de la guerra.  Esto ha permitido saber que el ser humano entiende el mundo real en base a una determinada “concepción mental”,  que es expresión del propio lenguaje.   Y que esta concepción  es un  imaginario que funciona en base a unos “arquetipos” que son muy fáciles de manipular. Manipulando las condiciones, el medio ambiente,  en las que viven los individuos y el lenguaje con que  se “expresan”, se “comunican”  con otros individuos, en el marco de  ese medio ambiente.  Y la manipulación máxima del medio es la guerra. Y la manipulación máxima del lenguaje es la propaganda de guerra. Repetimos, por tanto,  toda la política de las democracias , los fascismos … se reduce a guerra psicológica. Y la política económica, social,  etc de las élites, bajo democracia o fascismo,  esta concebida como  un conjunto de armas de guerra de las clases privilegiadas, contra las clase obreras y populares. Es decir,  como armas  en la guerra de clases.  La represión dura,  policial o militar, la tecnología represiva, del estado  burgués contra la clase obrera,  es la punta del iceberg,  de todo este entramado,  o campo de batalla.Es la lucha de clases que describió el marxismo, en la que, desgraciadamente, solo lucha, a día de hoy, la clase burguesa. En esta línea, de la manipulación de la población mediante el uso de la contradicción  trauma/   liberación sin freno de los “instintos” ,  se descubrió que  el comportamiento  social se basa (entre otras cosas) en la ley de que la excepción crea la regla Si se llega  a una situación “extrema”, en condiciones controladas, dentro de una sociedad (basta que en principio sea un pequeño grupo), en  que la excepción se hace regla, se puede “dinamitar” una sociedad, o un sector, o una clase  (como se ha hecho con la clase obrera) de las que componen, dicha sociedad. Y crear todo un  imaginario social nuevo , asumido por la mayoría de la población.Esto ya lo definió perfectamente Karl Marx: “la ideología dominante es la de la clase dominante”.  Este mecanismo lo usan las clases dirigentes para controlar a la población, ver la cuestión actual sobre la  teoría del género y la homosexualidad.   Es necesario re-visitar el gran libro “La doctrina del shock”. No es casual que esta ingeniería social haya ido en paralelo  de la ingerida financiera (la economía virtual). Resumiendo, el capitalismo  ha conseguido manipular de tal forma ese imaginario colectivo, que determina el comportamiento humano, que, por ejemplo,  a día de hoy, ante cualquier contradicción entre la realidad y la televisión, la opinión pública creería a la televisión. Por que ésta, la televisión, es la que crea la opinión pública. Que no es mas que la mayoría de la población que comporte el mismo imaginario, concepción del mundo, creado por la televisión. Las élites capitalistas  han  dado una vuelta de tuerca mas y han hecho del propio ser humano “la materia prima”  básica de la sociedad. Y pretenden operar directamente desde esta “materia prima”,  para construir la propia realidad económica  y  política. Parece que los individuos que forman la cúpula dirigente de la burguesía, son los únicos que, se han tomado en serio,  una de las conclusiones de Karl  Marx: “todos los hechos económicos y sociales, son , en un última instancia, expresión de las  relaciones económicas y sociales que  los seres humanos reales establecen ente ellos”. Podríamos seguir indagando en la misma dirección, pero llegaríamos a la misma conclusión: vivimos bajo la sociedad mas militarista de la historia. Todos sus aspectos  (culturales, económicos, tecnológicos, etc)  se le pueden dar  la vuelta  de instrumentos de paz a armas de guerra (empuñadas por la burguesía). Se puede decir que todo el presupuesto  del Estado es militar (continuará)

Ingeniería social: la población como objetivo de la guerra imperialista (II)

El  hambre es un arma de guerra mas. Las guerras mundiales tuvieron en Europa un claro origen de saqueo. Sobre todo de los recursos agrícolas de la Europa del Este y Rusia (y en la segunda de la Unión Soviética). El Imperio Británico vivía (vive) de la explotación de sus colonias (o neo-colonias). EEUU, potencia imperial, en principio puede alimentar su población con sus recursos. Pero el carácter parasitario de su economía le obliga a continuas aventuras imperiales, para mantener su estatus de potencia privilegiada. Esto se basa en que el dólar es la moneda de atesoramiento y cambio mundiales (sobre todo por que es la moneda en la que se comercia con el petróleo). Su poder económico se basa solo en la  manivela de la reserva federal para imprimir billetes de dólar. Todo esto es sabido. Pero la cuestión de los cambios sociopolíticos, acaecidos como consecuencia del impacto de las guerras en la estructura social y en la población, son algo menos conocido. Cuando la mas de las veces es el resultado que se busca con la guerra moderna, que es imperialista y total. Y en la que, mas que una victoria militar clásica, se busca una victoria política y económica. Por tanto todos los aspectos de la vida económica, social y política son armas, se puede destruir con ellos. Los recortes en sanidad: ¿no matan?, ¿no son armas de guerra eugenésicas contra la población? . El sistema capitalista se basa en el despilfarro (máximo beneficio por mínimo costo) de recursos. Para una agricultura rentable, son necesarias cada vez mas y mas hectáreas de tierra fértil. Una característica de las sociedades capitalistas es la aparición de un excedente de población, que primero abandona el campo  para emigrar a la ciudad, dentro de su área nacional. Para vender su fuerza de trabajo, tirando del salario para bajo, por la oferta de tantos brazos. Pronto el “área nacional” no tiene suficiente tierra fértil para abastecer  la producción de alimentos  (conforme las leyes del mercado), necesaria para mantener la  población suficiente,  para que el mercado (sobre todo el de la fuerza de trabajo) funcione. Hay que ir a buscarla fuera de las fronteras,  a la vez  que reducir la población sobrante. La guerra permite  al sistema conseguir tales objetivos. Pero volamos al mercado. Ya no se trabaja para producir bienes  de consumo inmediatos, sino para obtener un salario. Con el que comprar los bienes necesarios para la vida. Es la economía basada en el mercado. Pero para que el mercado pueda funcionar se basa en la escasez. Escasez creada artificialmente, mediante el dinero ( se pueden  adquirir  tantos bienes necesarios para vivir como dinero disponible para comprarlos se tenga). Y este, el dinero,  en última instancia, es deuda, es crédito. Siempre hay exceso de población sobre los bienes que puede proveer el mercado (los que se pueden comprar con dinero).  Y cuando hay exceso de infraestructuras, viviendas, maquinaria … y sobro todo población, que de, necesaria para que funcione la competencia del salario, ha pasado a ser peso muerto (bocas que alimentar  en cuerpos que ya no producen, y que, con los bolsillos vacíos, ya no pueden comprar), aparece el único correctivo que conoce el mercado. LA GUERRA, siempre la guerra. Clausewitz escribió que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Nadie (salvo Lenin en su Imperialismo Fase Superior del Capitalismo) ha prestado atención a su autocrítica: “he escrito que la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero estaba equivocado. LA GUERRA ES LA CONTINUACIÓN DEL COMERCIO”.  Por tanto la guerra es inherente al mercado. Sinónimo de capitalismo. Es la lógica del darvinismo social: no hay  comida para todos. O ellos o  nosotros. La ley del mas fuerte. Todo muy fácil de entender por la masa embrutecida. Una lógica que entra por los ojos. Nacionalismo de tribu.  Esto subyace a todas la guerras imperialistas. Obscurecido en el bando de los Aliados en la SGM, era descarnada política, proclamada a las 4 vientos, en el otro bando Italo-Germano-Japonés. En la primera post-guerra europea el tratado de Versalles supuso el pago de unas indemnizaciones, para Alemania, que la  llevaron a una inflación sideral. Fue la destrucción virtual del aparato productivo alemán, QUE NO SE HABÍA HECHO EN LA IGM, PUESTO QUE ALEMANIA NO LA PADECIÓ EN SU TERRITORIO. Tal destrucción es condición imprescindible para el inició de un nuevo ciclo de expansión. Los vencedores pueden saltársela, por el saqueo del vencido. Aunque también, en mayor o menor medida, han padecido la devastación purgante. Rapiña  y Tratado de Versalles son sinónimos. Rapiña  y “primaveras árabes”, “llevar la democracia”, “guerra contra el terrorismo”, también. Pero no sufrir la destrucción de la vieja infraestructura   es, también, un grave contratiempo. Y las vampíricas élites  anglo-americanos quisieron solventar el problema con la ingeniería financiera, y la especulación (economía de casino). Lo que les llevo a la catástrofe  económica de 1929. Aunque no hubo destrucción material (por entonces los bombardeos aéreos no habían alcanzado el grado criminal al que llegaron los demócratas occidentales en Dresde), si hubo en Alemania desabastecimiento, que trajo un hambre espantosa. A causa  del bloqueo inglés, que continuo después de la guerra contra las importaciones de alimentos alemanas, por decisión de W Churchill.  Inventor, dicho sea de paso, del sistema de los campos de concentración (que ideó  en Sudáfrica para doblegar a los Bóers). Habiendo amputado territorios agrícolas, y desarticulado el comercio natural,  y sometiendo el país a un bloqueo, que se prolongó en tiempos de paz (Alemania vio reducido su abastecimiento agrícola en un 40/50%), Inglaterra y Francia pretendieron doblegar al país mediante el hambre. A esto hay que sumar la rapiña de las reparaciones de guerra, y la ocupación de los centros industriales y mineros, causa de la super-inflación que devastó la industria nacional (destrucción de las fuerzas productivas, reduciendo su valor de mercado a 0).  Esta hambre programada por las democracias occidentales, arrasó en todo centro Europa, y en especial Alemania (720000 fallecidos por desnutrición se calcula, solo en 1918). La situación   solo era mitigada por el saqueo del granero de Ucrania. Por aquel entonces ocupada por el ejército del káiser Guillermo, donde habían puesto en Kiev un gobierno “libre y democrático”, es decir, títere y fantoche. El pueblo reaccionó, ante tal situación, con la revolución de Noviembre de 1918, que provocó el desplome del régimen del Kaiser. El nuevo gobierno socialdemócrata bien pronto defraudó a los sectores mas conscientes de la clase obrera alemana, continuando una política represiva y  de servilismo al capitalismo nacional y de las potencias aliadas. Estalló la heroica revolución Spartaquista, al influjo de la reciente revolución rusa. Esta revolución obrera, fue ahogada en sangre por el gobierno socialdemócrata.Sirviéndose éste, el gobierno socialdemócrata, de los paramilitares de extrema derecha como matarifes. Estos cuerpos (los Freicorps) serían la base del nazismo. Los aliados occidentales solo retiraron el bloqueo y permitieron el abastecimiento de la población alemana, cuando, asustados por el levantamiento de los spartaquistas, llegaron a la conclusión de que el hambre solo iba a provocar una situación explosiva “y una revolución que  podría traer el sistema soviético a Alemania, como ha pasado en Rusia” (dicho por el primer ministro británico de la época David Lloyd). Consecuencia del tratado de Versalles fue la balcanización de Europa con el desmembramiento del Imperio Austro Húngaro (convertido en estados títere de Francia e Inglaterra). Resumiendo, el ataque contra la población, consiguió sus objetivos políticos y económicos. Dislocar la estructura social, para llevar la parálisis política a la población, y convertirla en presa de la ingeniería social al servicio de los intereses de las élites. La destrucción del estado-nación, mediante la absorción de los estados pequeños,  manejando las tensiones entre los grandes (inevitables, dada la naturaleza del capitalismo), provocando transvases de población, como consecuencia de las guerras, el hambre programada, etc.  Y el establecimiento de un sistema político internacional, basado en un supuesto derecho internacional. Que diese carta blanca al derecho de injerencia en los asuntos internos de cada país, por parte de una fantasmal comunidad internacional. Lenin tenía razón cuando económicamente definía la primera guerra mundial como “un intento de unir el carbón alemán con el hierro francés”. La política de rapiña de los aliados, para conseguir tal fin, pretendía el encadenamiento de Alemania a la deuda, como única forma de poder tener una vida económica. Poner como garantía de las reparaciones de guerra el carbón y la industria nacionales, tal era el  trato que se daba a Alemania.  Pero tal política era imposible de llevar a los niveles que los vencedores pretendían. Entonces toda su política de estrangulamiento  se dirigió a impedir una revolución en Alemania, y al apoyo al movimiento nazi. Este era el perro de presa de la socialdemocracia. El pacto entre los poderes financieros de Francia, Inglaterra y EEUU y las élites de Alemania era muy simple: carta blanca a vuestro revanchismo si es re-dirijido a la URSS. Había una fuerte base material para tal alianza encubierta. El espacio geográfico, los recursos agrícolas y las materias primas de la URSS era el botín que se ofrecía a los imperialistas alemanes.  Alemania solo los podía conseguir mandando el ejército. La URSS no emitía deuda, por eso era tan odiada por los demócratas occidentales. Es fundamental entender que para conseguir los mismos fines de rapiña los Aliados occidentales tenían no solo al ejército, sino un arma mas terrible e invisible: EL ENCADENAMIENTO A LA DEUDA, LA ESCLAVITUD FINANCIERA.  A tal encadenamiento  confluyen todos los objetivos que los anglo-sionistas pretenden con la guerra. EEUU siempre ha estado en guerra, y siempre  después de la guerra ha ofrecido a los vencidos dinero “para la reconstrucción”. ¿No parece sospechoso?. A   tal arma secreta encubierta le corresponde un sistema de camuflaje mucho menos burdo que la dictadura descarnada de los nazis. El camuflaje de la democracia occidental, con el poder de las élites financieras oculto tras la fachada parlamentaria. Esto explica  la característica anglófila del régimen nazi (que le llevo a no invadir a Inglaterra, cuando era una presa fácil para las fuerzas germanas), y que se compaginaba con el imperialismo mas bestial hacia el Este de Europa  y la Unión Soviética. La marcha hacia el este,  o la conquista de los graneros y las materias primas de la entonces URSS, como condición indispensable para el mantenimiento de la economía alemana (y tras ella, la de los aliados occidentales) (continuará)

Ingeniería social, la población como el objetivo de la guerra imperialista (I)

El factor económico en las guerras siempre ha existido. Ahora toda la economía (y todos los aspectos de la vida política, sociológica, cultural, científica, etc) se les puede dar la vuelta con el fin de ser utilizados en la guerra imperialista. Es la consecuencia de haber entrado en la “guerra total”, cada vez mas instalada en nuestras sociedades, aunque formalmente estén en paz.  De siempre, igualmente, uno de los factores más importantes que han influido en las guerras es el demográfico.  Una nación es (entre otras) cosas el vínculo entre la población y el territorio. Las guerras tienen por origen:

1) Maltusiano: exceso de población sobre recursos. Pero esto hay que entenderlo correctamente. No es exceso de población sobre los recursos disponibles por la naturaleza, sino sobre los que puede aportar el mercado capitalista. Las grandes potencias se apropian (imperialismo) de los recursos de las mas débiles (por ejemplo del “tercer mundo”). La guerra es la consecuencia del mercado capitalista, por tanto, no de un dictado inexorable del orden natural. Ahondando mas, este funciona a la manera del darwinismo social: tienen que haber exceso de población sobre  recursos disponibles para que se establezca la “lucha por la supervivencia”, etc, etc. Enfermos, débiles, parados, alienados, mayores, etc, forman parte de esa población sobrante. Para el capitalismo, es un objetivo prioritario eliminarla. Por eso la falta de cobertura social (con fines eugenésicos: política que está llevando adelante el PP). Pero si el hambre, la miseria y las enfermedades no son suficientes aparecen las guerras. Con el exceso de población, el objetivo de estas es destruir el “exceso” de fuerzas productivas, viviendas, infraestructuras … sobrantes (o que no se pueden “revalorizar”: situación de crisis económica). Otros de los objetivos de la guerra es atar las naciones a la deuda (esclavitud financiera), endeudándose tanto vencedores como vencidos. Como decía Carlos Marx, sobre las enseñanzas de la Comuna de París: “Si la burguesía de uno y otro bando va a la guerra es por que, más allá de que su país pierda o gane  militarmente, la guerra siempre la vence. Es el proletariado de uno y otro bando el que realmente la pierde”.

2) Desde la II GM es cada vez mas evidente que el objetivo de las guerras imperialistas son los civiles. Y uno de los frentes desde los que se les ataca es el trasvase forzoso de población. Ahora (ver el criminal bloqueo a Irak , que causo mas de un 1000000 de muertos) , se imponen sanciones, con el fin de provocar el hambre y la destrucción económica, como armas de destrucción masiva sobre la población del país blanco del ataque (ahora ver el caso de Siria). Utilizando el vector religioso, político, nacional o tribal el imperialismo de la OTAN  enfrenta a las poblaciones, y provoca trasvases de población, con el fin de desnacionalizar el territorio y debilitar la resistencia. Y crear nacionalidades fantasmas o de “bolsillo”. Hay que recordar los casos de la creación de los estados de Paquistán, Israel, etc, nacidos de  trasvases forzosos de población.

3) El objetivo de la oleada de refugiados en Europa, (dirigida desde los servicios secretos) es:

a) Debilitar a la sociedad Siria y justificar un ataque militar contra Siria.

b) Provocar enfrentamientos en las sociedad europea, mediante la guerra de pobre contra pobre.

c) Hacer un experimento social para sustituir las funciones de Estado (cobertura social, etc) por las ONG,s (privatización de la vida pública). Esto obedece a una concepción thacheriana de la sociedad: la política como problema (no como solución), uso de los medios apelando a los sentimientos, como forma de manipulación de la población, creación de una burbuja de lucro privado con dinero público, etc

d) Frenar la caída demográfica en Europa con este trasvase de población.

Mantenemos que los estados que han desatado una guerra híbrida contra Siria (creando fuerzas de intervención sobre el terreno como el Estado Islámico), sean los que se ocupen de la manutención de esta población desplazada. Siempre desde la premisa del retorno de los desplazados a sus países de origen (continuará)